Influencia del parentesco en la cooperación.

Investigadores de la Universidad de Zaragoza y de la Universidad Carlos III de Madrid hemos colaborado para realizar un experimento destinado a determinar cómo influyen las relaciones familiares e intergeneracionales en la cooperación.

El experimento se llevó a cabo en el campus Río Ebro de la Universidad de Zaragoza, en él participaron 165 personas: 55 jóvenes entre 17 y 19 años junto con uno de sus padres y uno de sus abuelos. Para el reclutamiento se contó con la colaboración de la Fundación Ibercivis y, además de anunciar el experimento a alumnos de la Universidad de Zaragoza e institutos de secundaria, se publicitó en medios de comunicación locales (prensa, televisión y radio), Ayuntamiento y Gobierno de Aragón.

El experimento consistió en un Juego de Bienes Públicos. Cada individuo participó en tres tratamientos consecutivos: i) un tratamiento en el que los tres miembros de la misma familia -joven, padre y abuelo- jugaban entre ellos (tratamiento familiar), ii) un segundo tratamiento con tres miembros no emparentados pero preservando la estructura generacional con un joven, un padre y un abuelo (tratamiento intergeneracional), y iii) un tercer tratamiento en el que tres jugadores elegidos al azar jugaban entre ellos (tratamiento aleatorio). Cada uno de los tres tratamientos, a su vez, consistía en 10 rondas consecutivas, lo que implica un total de 30 rondas. Con el fin de controlar la posible influencia del orden, se dividió a los participantes en dos grupos, de manera que un grupo realizó los tratamientos en el orden familiar-integeneracional-aleatorio y el otro grupo en el orden inverso.

El hecho de que los tratamientos familiar e intergeneracional tengan la misma estructura generacional, permite comparar el comportamiento entre familiares con el comportamiento entre extraños. Por otro lado, el tratamiento aleatorio elimina los efectos relacionados con el emparejamiento, constituyendo un modelo nulo en el que no existen influencias de parentesco ni generacionales.

A cada jugador se le asignaba una cantidad de 10 unidades monetarias (ECUs) por ronda, y se le permitía depositar la cantidad de ECUs que quisiera (entre 0 y 10) en un fondo común. Al final de cada ronda se sumaban las contribuciones de los tres participantes al fondo común, se incrementaba dicha suma en un 50%, y se dividía el resultado equitativamente entre los tres, independientemente de la contribución de cada jugador. A esa cantidad se le sumaba el dinero que no había depositado en el fondo común. Para tomar la decisión, los jugadores conocían cuánto habían depositado los otros dos jugadores en el fondo común en la ronda anterior. Al final del experimento cada jugador recibió la suma de los beneficios correspondientes a todas las rondas de los tres tratamientos, una vez convertidos a euros, más una gratificación por participar.

Como resultado global, encontramos que todas las generaciones cooperan más cuando interactúan con familiares, lo que indica que los lazos familiares tienen una influencia positiva en las contribuciones al bien común. Por generaciones, caben resaltar dos resultados: el primero es que esa tendencia es más evidente en los jóvenes y padres que en los abuelos, esto es, la cooperación en abuelos está menos influenciada por el parentesco. El segundo es que, en general, los jóvenes tienden a cooperar menos que las generaciones mayores, especialmente cuando no interaccionan con familiares.

En lo que respecta a la respuesta de los individuos al entorno, en todos los tratamientos y generaciones se observa, además de cierta persistencia en las acciones, una tendencia a incrementar la contribución al fondo común como respuesta a una mayor contribución de los otros dos jugadores (figura 1). En definitiva, observamos que la contribución al bien común está fuertemente condicionada tanto por la acción previa del jugador como por las últimas contribuciones observadas en sus compañeros.

Estos resultados sirven como evidencia experimental de la relación entre los lazos familiares y las conductas cooperativas intergeneracionales.

fig1
Figura: Incremento en la contribución respecto a la contribución de los demás jugadores. En los paneles se muestra el incremento en la contribución propia (eje y) en función de la diferencia entre el promedio de las contribuciones de los compañeros y la contribución propia en la ronda anterior (eje x). La columna izquierda corresponde al tratamiento familiar, la central al intergeneracional y la derecha al aleatorio. La fila superior corresponde a los jóvenes, la central a los padres y la inferior a los abuelos.

Referencia al artículo original:

José Alberto Molina, Alfredo Ferrer, Ignacio Giménez-Nadal, Carlos Gracia-Lázaro, Yamir Moreno and Ángel Sánchez, (2018) Intergenerational cooperation within the household: a Public Good game with three generations. Review of Economics of the Household. pp.1-18. Versión pdf.